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Protege tu pelo de todas las agresiones que el invierno acarrea

 |  Pablo

Conforme avanza el año y van transcurriendo las distintas estaciones, nuestro cuerpo necesita cuidados diferentes. Nuestra rutina de belleza no es la misma en primavera y verano, cuando la prioridad es protegernos de los rayos solares, el cloro y la sal del mar, que en invierno. En estos meses invernales toca cuidarse de los vientos helados y la resequedad que el frío produce, sin excepción, en todo tipo de cabellos. Después de que en otoño nuestro cuerpo se prepara para la temporada de frío, el invierno es el momento perfecto para nutrir y reforzar, tanto el pelo como el cuero cabelludo.

El frío, los cambios constantes de temperatura, la humedad, la lluvia o el viento  son algunas de las amenazas propias del invierno que pueden afectar de forma negativa al cabello. El clima propio de estas fechas, con todos sus condicionantes, hace que el pelo sufra en mayor medida porque se daña el estado de su capa más externa, alterando el comportamiento del cuero cabelludo y fomentando su deshidratación.

Por todos estos motivos, durante los meses de invierno no debemos de aparcar el cuidado del cabello y el cuero cabelludo.

Los enemigos del pelo en invierno

Hay que tener en cuenta que los cuidados que le demos al cuero cabelludo y al pelo durante esta temporada repercutirán directamente en la calidad del cabello de los próximos meses. Por ello, desde Hospital Capilar nos cuentan las principales pautas que debemos de seguir para que los agentes agresivos invernales tengan el mínimo impacto posible.

«En invierno, nuestro pelo se expone a un contraste de temperaturas excesivamente altas y bajas, provocadas por el clima del invierno y la calefacción, que resultan más perjudiciales que la radiación solar de verano. Por ello, esta estación favorece la caída del cabello y empeora su aspecto al afectar a la humedad del mismo y alterar la cutícula, dando como resultado un pelo más seco y encrespado», explica la doctora Raquel Amaro, de la clínica Hospital Capilar.

Efectos del frio en nuestro pelo

Estos meses del año es el responsable directo de que se produzca una menor dilatación de los vasos sanguíneos del cuero cabelludo que hace que lleguen menos nutrientes al cabello y que las glándulas sebáceas trabajen menos, lo que se traduce en un cuero cabelludo con mayor probabilidad de descamación, así como un pelo más deshidratado y quebradizo y con mayor tendencia a la caída. Además, se agravan  patologías como la dermatitis o la psoriasis.

Por su parte, la calefacción también afecta al pelo. «En este caso, se incrementa la porosidad del cabello al existir una mayor sequedad en el ambiente, lo cual agrava la deshidratación, a la vez que disminuye su elasticidad y lo vuelve más frágil y quebradizo», asegura la experta. A esto se le suma el uso de gorros y sombreros que pueden incrementar la sudoración, dando lugar a un apelmazamiento en las raíces y sequedad en las puntas, además de producir un cabello más encrespado y con más electricidad estática.

Factores como el viento también aumentan la fragilidad y alteran el buen estado del pelo, abriendo la cutícula y resecándolo al arrastrar polvos microscópicos que lo ensucian y electrizan. También la nieve es otro agente nocivo para el cuero cabelludo al crearse un efecto pantalla que potencia la acción de los rayos solares llegando a provocar quemaduras mayores que las de la playa. Por ello, se recomienda evitar largas exposiciones al sol en la nieve, llevar gorro y usar protectores específicos y acondicionadores sin aclarado.

Consejos para proteger el pelo en invierno

El principal problema al que se enfrenta nuestro pelo durante la temporada invernal es la sequedad. Por ello, se aconseja usar champús, acondicionadores y mascarillas nutritivas con ingredientes hidratantes, suavizantes, reestructurantes y humectantes que hagan frente a la falta de hidratación.  «Se debe incluir el uso de sérums ricos en aceites, aplicándolos siempre desde la mitad del tallo hasta las puntas, respetando el cuero cabelludo», puntualiza la doctora Amaro.

Para el doctor Carlos Portinha, la elección del champú es esencial para evitar un mayor desgaste del cabello ocasionado por el frío. Lo más recomendable es utilizar un champú lo más hidratante y nutritivo posible, acorde al tipo de pelo de cada persona.

La avena ayuda a fortalecer el cabello, mientras que el aloe vera se encarga de regularizar el sebo, ayuda a equilibrar el aceite natural del cuero cabelludo y mantiene la hidratación, fuerza y brillo del pelo.

Secadores y planchas

El uso de secadores y planchas suele aumentarse en invierno y el cambio brusco de temperatura daña la raíz del pelo y lo hace más propenso a romperse. El Dr. Portinha recomienda el uso moderado de estos elementos, y confirma que «es muy importante mantener una distancia de precaución al utilizar el secador para evitar quemar el cabello».

También es fundamental aplicar un protector térmico en formato spray o espuma antes de su uso para reducir los efectos del calor sobre la cutícula. Una buena alternativa es el champú de la firma Revita que, además de hidratar el pelo, estimula su crecimiento por sus dos ingredientes naturales estrella: la cafeína y la biotina.

Por último

Lla alimentación será otro factor determinante a la hora de asegurar una buena salud capilar en invierno. Hay que incluir en la dieta antioxidantes como las vitaminas E y F, presentes en el aceite de girasol o en los frutos secos. También es importante el zinc, que se encuentra en legumbres o carnes rojas, o el hierro de las espinacas y las alcachofas. Tampoco deben faltar las vitaminas B5y B6, que forman parte de la composición de cereales integrales, lácteos, huevos o verduras; la vitamina C, que se encuentra en los cítricos; o los ácidos grasos Omega 3 y Omega 6 propios del aguacate o los pescados azules.

A pesar de seguir todas las recomendaciones para reducir al máximo los daños que pueda sufrir nuestro pelo en invierno, existen tratamientos capilares que pueden convertirse en la mejor solución. Uno de ellos es el casco de fotobiomodulación de Insparya, un casco de luz láser de baja intensidad con el que conseguiremos mejorar la salud capilar de una forma sencilla y desde casa. En sesiones de 20 minutos, cuatro veces por semana, se previene la caída del pelo y se reduce el exceso de grasa.

La dermatitis seborreica

El invierno coincide con un incremento de la sensación de frío y un descenso de la humedad, dos condiciones climatológicas que provocan un agravamiento de una de las patologías más frecuentes en las consultas de dermatología: la dermatitis seborreica. Se trata de una afección inflamatoria que afecta al cuero cabelludo que provoca la formación de escamas y que suele acompañarse de enrojecimiento, descamación y picor. 

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